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La geografía determina la historia.
Si alguien me pregunta cuál es el principal patrimonio de San Juan de Arama, no vacilo en responder que es su posición estratégica.
San Juan de Arama, es, ha sido y será un cruce de caminos, y no cualquier cruce de caminos. Su territorio es confluencia de los 3 ecosistemas más importantes de Suramérica (Los Andes, La Amazonía y la Orinoquía), y es la puerta de entrada a la sierra de la Macarena, corazón y cuna de la biodiversidad colombiana.
Su pasado es el pasado del planeta. Literalmente. La sierra de la Macarena es la afloración más occidental del Escudo Guayanés, que, a su vez, es junto con la costa occidental africana y la región norteamericana de los Grandes Lagos, vestigio geológico de Pangea, el primer continente, anterior a la deriva de las placas tectónicas que configuraron el actual mapa terrestre. Con dos mil millones de años de antigüedad, las peñas de Peñas Blancas o las del cerro del Indio Acostado son las tatarabuelas de la inmensa pero juvenil cordillera de los Andes de sólo 16 millones de años de evolución geológica. Igualmente fueron esas montañas la cuna de la vida terrestre, pues para la época del precámbrico, cuando la vida salió del mar y colonizó la superficie, eran entonces las únicas afloraciones terrestres sobre el mar.
Fue entonces su condición geográfica la que hizo que en Pangea, de la cual hizo parte la Sierra de la Macarena, surgiera la vida, y que fuese desde allí que se diseminó diversificándose y evolucionando a la par con las transformaciones planetarias. Desde allí se poblaron las nacientes llanuras que hoy son las sabanas del Orinoco y las selvas del Amazonas. Desde allí fueron nutriéndose de vida las laderas volcánicas de los Andes, y cuando millones de años después las migraciones asiáticas o indonesias poblaron este continente, nuestro territorio fue camino, punto de encuentro y corredor estratégico.
Territorio de Saes, Guayupes y Operiguas, este cruce de caminos conectaba las ferias comerciales de las tribus prehispánicas, a las que acudían desde los Incas y los Mayas, hasta los habitantes de las tierras del Caribe, de la Orinoquía y de la Amazonía, destacándose la de Macatoa, capital de los Guayupes, cerca de la actual ubicación del vecino municipio de Fuente de Oro.
Nuestra Señora de la Asunción de Arama, fue el nombre de la primera fundación en el período de conquista europea, anterior un año a la de Santa Fe de Bogotá. Exploradores alemanes y españoles que marchaban hacia el sur en busca de El Dorado desde las costas de la actual Venezuela, al mando de Georg Hohermut von Speyer, o más en criollo, Jorge Espira, se asentaron en un poblado indígena bien ordenado que había sido abandonado por sus habitantes a raíz de la llegada de los europeos, y fundan el poblado en las vegas del Ariari, pueblo que fue reubicado después por Nicolás de Federmán en un sitio más alto, por lo tanto más fresco y de aires más salubres, a orillas del caño Cunumía, rebautizándolo como Nuestra Señora de La Fragua, puesto que en él construyeron una fragua para fabricar herraduras para los caballos para subir al páramo de Sumapaz, y de ahí llegar a la Sabana de Bogotá por Pasca.
Luego renombrado como San Juan de los Llanos por estar al borde de los Llanos de Venezuela, el poblado y su territorio jugaron en papel estratégico en las posteriores conquistas y fundaciones como las de Bogotá y Popayán, y a lo largo del período colonial.
Ya en la época republicana, a mediados del siglo diecinueve, el gobierno contrata con la compañía Herrera, Uribe y Lorenzana la construcción de un camino entre las localidades de Colombia, en el Huila, y San Juan de los Llanos, conocido como “El Camino Sanjuanero”, permitiendo así la conexión de la Orinoquia y el suroccidente colombiano, génesis del actual proyecto de la conexión vial Pacífico-Orinoquía, entre Buenaventura y Puerto Carreño, actualmente interrumpida sólo por cerca de 30 kilómetros al sur del Meta en el municipio de Uribe, que una vez más hace evidente la importancia estratégica de San Juan de Arama, justo en medio de dicha ruta. El Camino Sanjuanero permitió, no sólo un próspero comercio de Quina, raicilla de Ipecacuana y pieles, sino también el abastecimiento del centro de Colombia y las provincias cercanas con minerales, maderas finas, carne bovina, pescado seco, quesos e innumerables productos agrícolas. Por San Juan pasaron los principales actores de nuestra historia, desde Alexander Von Humboldt hasta los soldados conservadores y liberales en la guerra de los mil días.
Ya en la historia reciente de Colombia, el fenómeno social más destacado, La Violencia, no podía estar ausente en este territorio. Las guerrillas liberales del llano, tuvieron en la zona una retaguardia estratégica, y posterior a la pacificación llevada a cabo por el general Rojas Pinilla, las tierras del actual San Juan de Arama quedaron bajo supervisión de Bernardo Giraldo (el Tuerto Giraldo), antiguo capitán de las guerrillas del llano, y empezaron, junto con Boquemonte (actual Granada) a jugar un papel central en la colonización de la región del Ariari. San Juan de Arama, situado de manera central y equidistante entre Granada, Lejanías, Mesetas y Vista Hermosa, fue reactivado y repoblado a comienzos de la década de los 60 como parte de una estrategia de control territorial del Ejército Nacional y jugó un papel importante en el desarrollo de todos estos municipios que alguna vez fueron parte de su jurisdicción. En San Juan se creó el Sindicato de Trabajadores Agrarios del Ariari (génesis de la ANUC en la región), que fungía como autoridad de facto para dirimir conflictos entre colonos, establecer linderos y hasta planificar cosechas. En los años 60, la actual entrada a San Juan de Arama era la pista de uno de los más activos aeropuertos de la Orinoquía, y desde allí salían hasta 10 vuelos en un día cargados de arroz, maíz, café, cerdos, y a la vez por esa vía llegaban los suministros y las personas que hicieron grande la región, los Colonos.
Pero no todos llegaron por el Camino Sanjuanero o por avión. Las Columnas de Marcha que a fines de los años 50 abandonaron el Tolima y la región de Sumapaz, bajaron de la vertiente oriental de los Andes por las sendas indígenas que se mantenían por las cuencas de los ríos Pato, Duda, Guayabero y Ariari, y tras las disputas entre los Limpios (fieles a la dirección del partido Liberal) y los Comunes (igualmente liberales, pero afines a la ideología del Partido Comunista Colombiano), el mapa político del territorio del piedemonte ya fraccionado entre Conservadores (al norte del río Ariari, Cubarral, San Martín, Guamal, con excepción de Granada) y Liberales (al sur del río Ariari, San Juan de Arama, y los jóvenes Lejanías, Mesetas, Vista Hermosa y Uribe) se fracciona aún más con el surgimiento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Farc, (fundadas en la región del Duda en 1964) que tendrán por los siguientes 60 años su corazón en la zona de la Sierra de la Macarena, el Ariari y los llanos del Yarí… pero no podía ser de otra manera, pues como reza el título de este artículo, la geografía determina la historia.
San Juan de Arama se encuentra en un cruce de caminos, pero igualmente en un cruce de vidas, de culturas, de historias. Hoy está abriendo los ojos a una paz, imperfecta sí, pero inspiradora. Los jóvenes se han volcado a la gestión del turismo ambiental y de aventura, tal vez con la torpeza del aprendiz, pero con la inmensa voluntad del soñador. Apenas están descubriendo su propio territorio y su misma identidad. Los sanjuaneros se dicen llaneros, pero resuenan en ellos ecos tolimenses, boyacenses, huilenses, paisas, vallunos y hasta costeños y chocoanos que han llegado a esta tierra a lo largo de casi un siglo de colonización intensiva y de migraciones forzadas. Tal vez la memoria del despojo y el abandono de otras tierras hizo que sus colonizadores se sintieran un poco transeúntes, un poco habitantes “de momento”, como quien esto escribe, cinco veces desplazado. Pero sus hijos ya son sanjuaneros puros en busca de una identidad que a mi parecer está fundada en la riqueza de la diversidad.
Hoy, la importancia estratégica del territorio de San Juan de Arama se evidencia en la biodiversidad de sus corredores ambientales, que nos permite despertar de madrugada con el canto de las guacharacas, las mirlas y los turpiales, y el oscuro eco de los gritos del araguato que resuenan desde la mata de monte del Cunumía, pero también en la riqueza de su clima, de sus ríos, la fertilidad de sus vegas y sus sabanas ansiosas por explayarse majestuosas ante la mirada del agroturismo. Se evidencia en la pluralidad de manifestaciones sociales y artísticas, enriquecidas por la presencia del centro poblado Georgina Ortiz, conformado por familias de firmantes de paz, y por la diversidad armoniosa de posturas políticas y creencias religiosas.
Esperemos que el Estado, ese que todos formamos como pacto colectivo de seguridad y bienestar, comprenda la importancia estratégica de San Juan de Arama, y empiece desde aquí la construcción de la paz real con seguridad, salud, educación e infraestructura para el desarrollo, y así podamos abrazar proyectos de gran envergadura como el de un aeropuerto regional, un frigorífico y otros desarrollos que le agreguen valor a la rica producción agraria, cultural y social de nuestro territorio, que de alguna manera, como lo fue Pangea, sigue siendo el ombligo del mundo.
BIBLIOGRAFÍA
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Alcaldía Municipal de San Juan de Arama. https://www.sanjuandearama-meta.gov.co/
ARDILA SERRANO., Helí. De Paraísos y El Dorados. De Los Llanos de San Juan a San Juan de Arama.
GUTIERREZ DE ALBA, José María. Excursión a los Llanos de San Martín. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. https://www.cervantesvirtual.com/obra/tomo-v-excursion-a-los-llanos-de-san-martin-transcripcion-1075389/
MARTINEZ M, Edilberto. San Juan de Arama cuatro y medio siglos de historia: primera ciudad de los llanos colombo venezolanos fundada por europeos. Canamicare, 2009.
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OSSA, Peregrino. La Sierra de La Macarena. La Llanura Oriental. Sociedad Geografica de Colombia. https://www.sogeocol.edu.co/documentos/009_04_la_sie_de_la_macar.pdf
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PIEDRAHÍTA, Lucas Fernández de. Historia General de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada Madrid, 1688. Verdassen Ed. Amberes, S. F.